Más allá de un número: Por qué mejorar tu composición corporal es clave a partir de los 40.

En la cultura de las dietas, nos han enseñado que el éxito se mide en kilos perdidos. Sin embargo, como dietista integrativa, mi objetivo en consulta no es que «peses menos», sino que estés mejor construida.

Mejorar la composición corporal es un concepto global que va mucho más allá de la simple pérdida de peso; se trata de encontrar el equilibrio óptimo entre el hueso, el músculo y la grasa. Lo más revolucionario de este enfoque es que puedes mejorar radicalmente tu salud sin que el número de la báscula cambie ni un gramo.

La metáfora de la reforma: Calidad vs. Cantidad

Para entenderlo mejor, imagina que quieres reformar una casa antigua. Decides sustituir los tabiques de pladur dañados por una estructura sólida de hormigón y acero. Es muy probable que, al terminar, la casa pese lo mismo o incluso más que antes, pero ahora es mucho más sólida, segura y funcional.

Lo mismo ocurre con tu cuerpo: el objetivo principal es la calidad de los tejidos y tu salud metabólica.

¿Qué significa realmente mejorar la composición corporal?

Según la evidencia y la práctica clínica, este proceso impacta en áreas vitales de la salud femenina que la báscula no puede registrar:

  • Protección y ganancia de masa muscular: Con la caída de los estrógenos, las mujeres nos enfrentamos a una pérdida progresiva de tejido muscular. Mejorar la composición implica frenar este proceso y potenciar el músculo mediante ejercicio y una dosis adecuada de proteína.
  • Conservación del hueso: Una musculatura fuerte y una dieta nutritiva en un entorno no inflamatorio son los mejores guardaespaldas para proteger tu densidad ósea.
  • Mejora del contexto metabólico: Al reducir la inflamación sistémica, prevenimos enfermedades crónicas, cardiovasculares y metabólicas.
  • Control de síntomas de la peri y menopausia: Una composición óptima reduce la intensidad de los sofocos, los cambios de ánimo y mitiga efectos de la dominancia androgénica, como la caída del cabello o el vello corporal.
  • Regulación de las señales de saciedad: Al eliminar ultraprocesados y mejorar la calidad de lo que comes, tu cerebro recupera la capacidad natural de sentir hambre y plenitud.

¿Y si no quiero perder peso?

Esta es una duda muy común. La respuesta es clara: la mejora de la composición corporal es totalmente válida para ti.

Si tu objetivo no es perder grasa sino ganar salud y estructura, mantenemos la pauta de alimentos frescos y antiinflamatorios, pero eliminamos las estrategias de déficit energético o ayunos. En estos casos, se trata de comer «ad libitum» (hasta quedar satisfecha) con alimentos de máxima calidad para mantener tu estructura y ganar vitalidad.

Mi Compromiso en Consulta

En mi acompañamiento integrativo, dejamos de perseguir un número y empezamos a perseguir una sensación: la de un cuerpo fuerte, ágil y metabólicamente sano. No se trata de comer menos, sino de nutrirte mejor para que tu «casa» sea lo más resistente posible frente al paso del tiempo.

¿Estás lista para cambiar el enfoque y empezar a construir tu mejor versión?