¿Sientes que tu cuerpo ha empezado a hablar un idioma que no entiendes? De repente, el insomnio te visita sin avisar, estás más irritable de lo normal o tu regla decide ir por libre. No, no te estás volviendo loca. Bienvenida a tu segunda adolescencia.
Técnicamente lo llamamos perimenopausia, pero el caos hormonal es muy parecido al de los 15 años. La buena noticia es que ahora tienes más experiencia y una herramienta: tu analítica de sangre. Pero cuidado, los resultados no son una sentencia, son una brújula. Aquí te doy las 5 claves para que dejes de ver números y empieces a ver soluciones.
1. El «Depósito de Gasolina» (AMH) y el Ruido del Cerebro (FSH)
Para saber en qué punto del mapa estás, miramos dos hormonas que nos dicen cuánta cuerda le queda a tus ovarios.
- La Hormona Antimülleriana (AMH): Es como el indicador de reserva de tu depósito. Si baja de 1 ng/mL, nos dice que la reserva es bajita. Ojo: Si tienes la Vitamina D baja, el resultado de la AMH puede parecer peor de lo que es. ¡Corrige la vitamina antes de asustarte!
- La FSH: Cuando el ovario se vuelve un poco «sordo», el cerebro tiene que gritar más fuerte para que funcione. Ese grito es la FSH. Si es alta, es que tu cuerpo está haciendo un sobreesfuerzo para seguir ovulando.
2. No es solo peso, es Hormona Pura
¿Has notado que a partir de los 40 la grasa se acumula donde antes no estaba? No es solo estética. Tu grasa corporal fabrica una forma de estrógeno llamada Estrona (E1). Si hay demasiada grasa inflamada y poco músculo, la Estrona domina y aparecen los síntomas molestos: reglas muy abundantes, dolor de pecho o bultitos (miomas).
- La clave: Ganar músculo no es para lucir bíceps, es para que tus hormonas no se descontrolen. El músculo es tu mejor seguro de vida hormonal.
3. El Mito del Colesterol: ¿Malo o necesario?
Es un clásico: cumples 45 y el colesterol LDL sube. Antes de entrar en pánico con las pastillas, entiende esto: el colesterol es la materia prima de tus hormonas. Como tus ovarios fabrican menos estrógenos, tu hígado produce más colesterol para intentar compensar.
- En qué fijarte: Más que el número total, mira la inflamación. Si tu PCR (proteína C reactiva) está baja y tus triglicéridos controlados, ese colesterol alto puede ser simplemente tu cuerpo intentando adaptarse al cambio.
4. La «Gestión de Residuos»: El Estroboloma
Tu salud no depende solo de las hormonas que fabricas, sino de lo bien que las eliminas. Una vez que el estrógeno hace su trabajo, el cuerpo debe eliminarlo.
- El problema: Si sufres de estreñimiento, tu intestino «recicla» esa hormona y la devuelve a la sangre. Es como si no sacaras la bolsa de basura de casa.
- La regla de oro: Para tener hormonas felices, hay que ir al baño a diario. Si no vas bien al baño, ese es tu primer tratamiento hormonal.
5. Tu analítica es una foto, no una película
Un análisis de sangre es la foto de un segundo exacto de tu vida. No dejes que un número te amargue el día si tú te sientes bien. Lo que manda siempre es la clínica (cómo duermes, cómo está tu libido, tu energía, cómo vas al baño, …).
Sin embargo, sé que toda esta información puede ser abrumadora. Entre lo que dicen los análisis, lo que lees en internet y lo que te cuenta tu vecina, es normal acabar con más dudas que respuestas. Hay demasiada confusión y muy poca información clara sobre lo que realmente necesitamos a partir de los 40.
Por eso, estoy preparando algo muy especial: el curso «CUANDO EL CUERPO CAMBIA».
Es un programa diseñado específicamente para nosotras, donde profundizaremos en nutrición, suplementación y estilo de vida para la peri y la menopausia. Sin tecnicismos imposibles, solo herramientas reales para que entiendas qué le pasa a tu cuerpo y cómo volver a sentirte bien en él.
¿Te gustaría que te avisara cuando tenga todos los detalles?
Si te interesa aprender a gestionar estos cambios y quieres formar parte de este proyecto, te invito a rellenar un breve formulario. Solo enviaré información a aquellas que estéis realmente interesadas y hayan rellenado el formulario
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Tú conoces tu cuerpo mejor que cualquier laboratorio. Es hora de que también tengas el conocimiento para cuidarlo como se merece.





